Por Pato Sesnich Jr.

 

 

El lamentable accidente que le costó la vida a la destacada Natasha Richardson, tragedia que según comenta la prensa y pienso personalmente se podría haber evitado, gatilló en mí el colocar una película en donde ella participó y que en 2007 grabé (debe seguir rotando en el cable, revisen la programación del canal MGM), pero como suele ocurrir con todo lo que grabo de la televisión: no lo veo (y si es una serie, espero la temporada completa en DVD). Por eso, subí al segundo piso de mi casa para buscar el DVD que grabé con la película “Blow Dry: Éxito por los Pelos” y la coloqué en el reproductor la noche del jueves 19 de marzo (2009). 

“Blow Dry” es una comedia inglesa del año 2001 que nunca pasó por cines nacionales, en realidad no tuvo estreno en casi ningún país de Latinoamérica, tampoco llegó en formato VHS, menos en DVD (Zona 4, la edición Zona 1 no tiene subtítulos en Español, sino la habría visto hace rato) dirigida por el Irlandés Paddy Breatnach (últimamente ha realizado cintas de terror directamente para DVD), con guión escrito por Simon Beaufoy, responsable de la ganadora del Oscar a Mejor Película este año “Slumdog Millionaire”, además de firmar otros títulos; “The Full Monty” (1997) y “Miss Pettigrew Lives for a Day” (2008). 

¿De qué va? Anualmente, en la ciudad de Keighley, celebran el Campeonato de Peluquería en donde diversos peluqueros se disputan la tijera de oro. En el lugar el más motivado para que se realice el evento es el alcalde, porque el pueblo hace tiempo dejó de creer en el concurso porque sus consentidos, Los Allen; Phil (Alan Rickman), su ex esposa Shelley (Natasha Richardson) y su hijo Brian (Josh Hartnett) hace diez años dejaron de participar en el evento, pues la familia se desintegró cuando ella se escapó con Sandra (Rachel Griffiths, de la serie “Brothers and Sisters” y la recordada “Six Feet Under”) la modelo que Phil había escogido para presentar en el concurso. De paso, Shelley se escapó con Sandra para “vivir libremente su amor”.  

La cinta resulta agradable, aunque al guión de Beaufoy le falto profundizar más en la historia de los personajes –como las ganas e intenciones de Shelley por volver al hogar, pero el estar “enamorada” de Sandra la obliga a permanecer al lado de ella, bueno, no solo el estar “enamorada”, Shelley padece de cáncer o la relación de Shelley con su hijo, también peluquero-, aún así se deja ver y entretiene por el evento que reúne a variados genios del peinado, como Ray (Bill Nighy), enemigo de Phil en la infancia, su asistente Louis (un irreconocible Hugh Bonneville), la hija de Ray; Christina (Rachael Leigh Cook, la segunda norteamericana del reparto junto a Hartnett). Además hay una modelo, Jasmine (Heidi Klum) de pedidos extravagantes (en lo que a cortes de pelo se refiere) para ciertas partes íntimas. 

En donde me gustaría detenerme –y para finalizar- es en una escena en donde Shelley (Richardson) va al hospital de ancianos donde está internada Daisy (Rosemary “Tía May” Harris) que recibe la visita de la peluquera para conversar y peinarle el cabello (con el paso del tiempo, Daisy perdió la vista). 

Daisy le dice a Shelley: “He tenido mucho tiempo para pensar en la muerte. Y saber que llega sólo tiene una cosa buena. Arreglar las cosas. Eso no pude hacerlo con Harry (nota: su marido). Estaba dándole de comer al gato y llenando la cocina de olor a cerveza, y de pronto ya no estaba. Se había ido. No le dije adiós, quedaron muchos cabos sueltos. Tú has atado todos tus cabos sueltos, ¿verdad, cielo?”, a lo que Shelley responde entre lágrimas y risas: “Absolutamente. Mi ex marido no me habla desde hace diez años. A mi hijo le da vergüenza estar en la misma ciudad que yo, y para mi novia el gran problema es de qué color pintar el salón. Sí, creo que he atado todos los cabos sueltos”. Daisy finaliza con un: “Pues ya va siendo hora de que empieces, ¿no?”.