Cuando se trata de mujeres, siempre he repetido el mejor consejo que he escuchado de un winner, Hugh Hefner – creador de Playboy – dijo, “Para que una fiesta sea exitosa, tiene que haber más mujeres que hombres”; el gran Conejo Mayor tiene toda la razón ¿esto por qué? Muy simple, porque el hombre (soltero), cuando sale a carretear le gusta conocer mujeres, y lograr un acercamiento de otro tipo, más cercano por decirlo de algún modo.

Todos sabemos que es así, y si tú, si ¡TÚ! él que está leyendo esto, dices: “No, a mí sólo me interesa pasarlo bien” existen 3 opciones para esa cuestionable respuesta, o estás con tu polola o esposa al lado, o perteneces a alguna minoría sexual o simplemente eres mujer.

Quedó un poco largo el intro, pero vuelvo a los dichos del Maestro Hefner, el otro día  – como buen día viernes que era – no había nada que hacer, busqué mis cosas, fui a una botillería, compré un Vodka Sky Citrus y aparecí en la casa de una amiga para conversar de la vida. Mi gran sorpresa fue que al llegar, estaba la dueña de casa y 11 mujeres más. Al ver que ya tenían algo armado insistí en irme, para no arruinar la armonía de su carrete / aquelarre, pero mi amiga logró convencerme y accedí. Sin duda, la mejor decisión de la noche.

En un principio estaba arrinconado, al igual que un niño chico tímido, mi vodka fue la única compañía en el patio de la casa y sólo me dediqué a observar. Debo confesar que estaba cohibido, sin mis amigotes al lado cuesta ser extrovertido.

Con el pasar del tiempo empecé a conversar, otra gran sorpresa de la noche fue darme cuenta, por los temas que se tocaron en la mesa, que a las féminas les importaba un carajo si un hombre estaba presente o no. En un momento preguntaron, “¿Oye Luchín, y cuál es tu brillo?”, a lo que respondí: “Bueno, yo soy fotógrafo para una página de Internet, Plandevuelo.cl, la que se encarga de cubrir eventos que se den en la región. Soy Técnico Electrónico Industrial de la Universidad Arturo Prat, y el otro año voy a entrar a estudiar periodismo en la U del Mar”, esa fue mi breve descripción si no me falla la memoria, a lo que mi amiga agregó “Toca la guitarra, y canta muy bien”.

Después de eso mi participación en la mesa general llegó hasta ahí, luego, volví a mi lugar, mi templo, mi Castillo de Grayskull,  junto al gas en el patio.

La noche continuaba y de a poco mi lugar se iba poblando, se formaron 2 grupos de mujeres, las que estaban adentro hablando del pelo, de planchas, de tinturas y de ropa, y el otro grupillo que éramos nosotros en el patio, por ponerlo de una forma coloquial, éramos los desordenados del curso. Luego de cantar un par de karaokes, y comprar más bebestibles, logré invitar a un par de amigos al carrete, junto a mis compañeros de batallas  – con guitarra en mano – prendimos el ambiente con los clásicos de siempre.

Entre ron, vodka, y cerveza la noche llegó a su fin, al final sólo quedó un grupo, los del patio.

Con todo este relato no pretendo llegar a ningún lado, así que si esperabas una conclusión genial, no la habrá, sólo decir que las mujeres cuando están en grupos grandes de amistades y hay confianza, son idénticas a los hombres, hablan sin tapujos, de todos los temas. Me reí mucho, y mi lista en facebook creció un par de números más.

Un agradecimiento grande al grupo patiero de desordenados, las que no quisieron sumarse a esta aventura bohemia de conocer gente, para la próxima será.

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