Escuela de Cuenta Cuentos 2 [800x600]

La historia de un soñador sapito que tenía el sueño de enamorarse, brillantemente relatado por Pablo Abarca y el relato del porque está prohibido atrapar a un colibrí, de Lisette Lazo comenzaron oficialmente las clases de la Escuela de Cuenta Cuentos de Tarapacá, que por tercer año consecutivo y debido al gran éxito registrado en sus anteriores versiones, retorna con 70 nuevos alumnos.

La iniciativa, parte del Plan de Fomento Lector del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, en alianza con la Fundación Gabriel & Mary Mustakis, se realiza en dos jornadas en la Casa de la Cultura de Iquique y busca unir la simpleza, creatividad, personajes y línea argumental de este género narrativo, a la avidez de aprender de los niños para incentivar sus hábitos lectores.

En la inauguración oficial del evento, la directora regional del Consejo de la Cultura y las Artes, Laura Díaz Vidiella destacó la importancia de la lectura y la posibilidad que ofrece el cuento para incentivar a los niños a adquirir hábitos permanentes de lectura.

La lectura acorta las brechas en nuestra sociedad, por eso es muy importante que cada vez más personas lean con regularidad, especialmente nuestros niños y en este escenario, el cuento es una potente herramienta para despertar su deseo de leer, especialmente cuando ese cuento está bien contado”, explicó.

FINANCIAMIENTO

La escuela, que tiene como profesores a Carolina Navarrete y Pablo Abarca, en sus niveles básico y avanzado, cuenta con un aporte de 5 millones 104 mil pesos por parte del Consejo de la Cultura y las Artes y 13 millones 231 mil pesos de la Fundación Gabriel & Mary Mustakis y está dirigida a la comunidad en general, aunque dando especial prioridad a estudiantes de carreras vinculadas con educación, debido a que la Escuela de Cuenta Cuentos busca fomentar el interés y sensibilidad de los estudiantes a incorporar el cuento como herramienta de trabajo en el aula.

Además, dentro de sus objetivos está desarrollar la creatividad, imaginación y un buen uso del aparato vocal, no sólo en la actividad de cuenta cuentos, sino también, incorporando ese aprendizaje al trabajo diario en el aula. Asimismo, aspira a incluir a los padres y apoderados en la tarea de fomentar la lectura en el hogar, promoviendo una mejor calidad de las relaciones intrafamiliares.