¿Sabes que es lo mejor de los corazones rotos?
Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños
(Carlos Ruíz Zafón)

No fueron las 10.000 copias vendidas ni el hecho que llegó ha convertirse en el trabajo de mayores ventas en toda la historia de la banda de Beaucheff 1435. Corazones marca el antes y el después de una historia digna del mejor largometraje; llena de misterios, que hasta hoy lanza coletazos desesperados. Es sin lugar a duda la esencia de una edad de nuestro país. Es probable que La Voz de los 80 fuese la etapa adolescente quinceañera, rabiosa e intransigente y su predecesor – Pateando piedras – el primero pololeo; pero Corazones marca el primero gran amor/despecho de un país joven, llamado Chile. Fue nuestra banda sonora, nuestra más sentida carta compartida con Jorge y su fantasma de locura, amor bastardo y redención.

Sonó a vanguardia, nadie lo había hecho; y sólo el genio de un tipo más corriente que común como Jorge pudo envasar teclados y un corazón abierto en dos en 46:17 minutos de desgarro violento y declaraciones pre sobredosis. Siete posturas hacia la mujer, siete miradas distintas de lo que le despertaba ESA mujer. La esencia ya no fue la crítica dura y pura; la parsimonia post realista en que se había sumergido la banda ya era cuento viejo; este disco fue – quiéranlo o no- el debut como solita de González; un disco situado el los altares de la música nacional y latinoamericana; y aún con todas la rosas y gladiolos, su génesis se objeto lírico, se reduce a una mujer y su actitud lírica se rebalsa en lo apostrófico-romántico; a pecho abierto, a corazón estrujado.

Cebolla Electropop que nadie más supo hacer. Cebolla Electropop que dejó videoclips en el inconsciente colectivo de un país que se abría a la Democracia y aún resonaba en el aire que la Alegría ya viene; el escenario perfecto para un disco 100% de hits. No hay canción mediocre o que roce el estándar musical. El despecho amoroso nos saca lo mejor – o peor – de nosotros mismos… si nunca escuchaste Estrechez de corazón, probablemente no eres de este planeta.

A veces las obras son tan magnas que dejan de pertenecerle a su creador, y pasan a ser parte del caudal de arte y cultura de un pueblo que comenzaba a dar sus primeros pasos, sus primeras construcciones de identidad luego del castigo impuesto; y ya son 25 años de esta joya del rock (¿?) nacional; y hay que ser justos: Si no fuera por el Corazones, gran parte del pop chileno actual sería distinto (o simplemente no habría existido). Artistas como Dënver, Gepe, Javiera Mena, Pedropiedra o Alex Anwandter han remarcado en reiteradas ocasiones la importancia que significaron estas canciones de González en su carrera; negarlo es ser simplemente mal agradecido con la historia, con lo poco auténtico que nos va quedando en el imaginario colectivo cultural.

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