** ADVANCE FOR THE WEEKEND OF OCT. 7-8 ** Don Francisco is shown during a taping of "Giant Saturday," or "Sabado Gigante," in Miami, Thursday, Sept. 21, 2006. The variety show marks 20 years in the U.S. this year and next year will hit 45 in Chile, where it originated. (AP Photo/Lynne Sladky)

De ahora en adelante ya no seremos felices; no habrá sorpresa ni buen humor. El Sábado no se vestirá de fiesta…

Sábados Gigantes se acabó, y para siempre.

Ya no estarán los Los Valverde, Los Eguiguren, Pinto Paredes y Angulo, Pobre Papá, El Garage y El Hospital; tampoco podrán ganar con El Chacal, Dispara usted o disparo yo, Soltera sin compromiso, Los igualitos, ¿Lo hace o no?, El baile de los famosos y La tomboleta.

El hombre el terno azul decidió bajar el telón del programa más visto de la televisión chilena que después de 50 años de llevarnos la alegría los sábados por la tarde, comienza a ser parte del memorial misceláneo chileno.

Dedicarle una columna es poco; hay rincones que los entendidos en materias sociales podrán estudiar con el devenir de los años. El personaje eterno de la caja catódica nacional llamado Don Francisco era el alter ego de un Mario Kreutzberguer – que cual Bruce Wayne- nos invitaba a un pacto de verosimilitud los días sábados cuando el almuerzo comenzaba a morir en la sobremesa; a cantar un himno del colectivo nacional – que aquel que se lo aprendía de memoria era un crack- una presentación con una cortina musical que pasó a la historia.

Los años oscuros de nuestro Chile querido, fueron escenario perfecto para demostrar el peso que suponía Don Francisco. Rehuido por Allende por ser el “caballero ese, que le regala cosas a los pobres” y temido aún en tiempos absolutistas por Pinochet por el poder convocante; Don Francis nunca dio a conocer su opción ideológica; casi como un símbolo de su personaje; hay que ser claros: Ni Batman, ni Superman han demostrado su color político, nunca; y el regordete animador, cual salvador de la tardes de parsimonia decadente de los años 80’s nos transportaba a un mundo de concursos y sorteos que nos tenían pegado al televisor por largas horas.

Los escándalos y dobleces que acontecieron con Mario K. no empañaron nunca al personaje que convocaba a Chile entero cuando había catástrofe; y que con ese mismo poder de convocatoria, hizo desfilar las hileras de camiones por Santiago en un Chile Ayuda a Chile que marcaría un precedente que implícitamente demostraba el poder que tenía – y tiene- el animador. Pauteado hasta el tuétano por Alberto Fuguet, Mike Patton lo señala como “Don Corleone”; diciendo todo aquello que callaron artistas como Palmenia Pizarro, Mandolino y muchos más; que se vieron vetados de la pantalla por la obra y gracia del cabalístico animador de Canal 13; que de problemas faranduleros sabe de sobra; entre hijos no reconocidos y toqueteos a modelos del programa, es que versan las tintas del lado B del símbolo de la telivisón miscelánea de la historia de Chile.

Si hoy por hoy ser youtuber es ser un rockstar de los mass media; Don Francisco fue el primero. Germán Garmendia tiene mucho que aprender.; sobre todo si quiere trascender tres generaciones. Mario K. entendió desde un principio como funcionaba la televisión; si hoy por hoy hablamos de branded marketing, Don Francisco inventaba jingles a sus anunciantes hace 45 años atrás; se le acusó en el canal del angelito que se burlaba de los participantes, que los humillaba y no tenía tino; él sólo respondió que no se reía de ellos sino con ellos… pioneros y leyendas de la televisión hay muchos, pero gestores de nuevas interacciones culturales, son contados con los dedos.

El ejemplo de la Teletón como instancia nacional; de momento de ser uno; de entendernos y tendernos una mano es único; que si bien Jerry Lewis lo comenzó; aquel que perfeccionó y llevó al formato que conocemos, fue nuestro – en algún momento- hiperventilado animador.

Se termina un espacio, un espacio de encuentro; soberano y la vez “glocal”, que supo vencer barreras generacionales, de formato e idioma, y llevó a un chileno a ser uno de los personajes más influyentes a nivel mundial; de la mano de su frase inicial y tan característica… “¿y qué dice el público?». Se apaga un formato, un personaje, una historia pero hay que recordar que la cajita sigue transmitiendo.

El Show, debe continuar.

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