Francisco asume que su libro es una gran volada. Claro, es una mezcla de muchas cosas: cartas, juegos, sexo, muerte, enfermedad, pinturas, textos perdidos, ornitomancia, un hogar en Macul. Pero Casa Volada se distancia de la incoherencia y manifiesta desde un inicio una relación con la estructura bien hecha, un trabajo que bien podría tener una similitud con David, una de las muchas voces del libro. David quiere escribir. David quiere publicar. Pero el fracaso le es una constante a él y a la casa que lo alberga.

El escritor debe estar cerca de los dos metros de altura. Lo conocí un fin de semana a un costado del GAM.  Francisco no habla mucho sobre sí y de su obra. No es autorreferente a simple vista. Sin embargo mantiene una crítica constante con el entorno literario nacional. Ovando golpea a los bandos, a los pitutos, al ego imperante en el ambiente. Y con justa razón, claro está, porque la realidad literaria es así de infantil. Con obsesiones tan absurdas como encontrar al próximo Roberto Bolaño, al próximo maldito que podría estar en cualquier parte, o escondido en cualquier otra dimensión.

Casa Volada es premio Roberto Bolaño 2013. Relata la historia de David, un escritor y estudiante de literatura fascinado con la imagen del pintor Alfredo Valenzuela Palma, y con La perla del mercader, una de sus obras. Vive en un lugar cerca de Macul, en una casa habitada por una anciana y que se ve invadida después por la llegada de Alina, familiar de la vieja. Se denota una fascinación por el futuro, una batalla contra el ruido, un intento de escribir, pero que luego se va desvaneciendo con el tiempo. Llega la enfermedad, la muerte, los amoríos, la pérdida de documentos y su asombrosa reaparición. Francisco juega intercalando voces de tiempos pasados. Por ejemplo, Valenzuela sumido en su locura en una buhardilla de París, o la internación definitiva del pintor en el hospital psiquiátrico de Villejuif.

Ovando ofrece tabaco y rola los cigarros él mismo. La tarde pareciera que no decae y prendemos el producto. Francisco me habla sobre lo poco y nada que significan los premios. Primero llegan las felicitaciones, los abrazos, las sonrisas, los buenos comentarios. Pero esto no dura nada. De ahí su crítica contra el ego, a figurar con reconocimientos que no perduran, a querer brillar más de lo que se puede, perdiendo entonces el tino de la literatura.

Libro lanzado el año pasado por editorial Cuneta en la Feria Internacional del Libro de Santiago, Ovando concluye el diálogo afirmando estar trabajando en una nueva novela. Nos despedimos, aborda su bicicleta y se va allá lejos, donde retumban las palomas y las paredes.

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Título: Casa Volada

Editorial: Cuneta

Año: 2013