¿Alguna vez te ha llegado un mail diciendo; “si has nacido entre tal y tal año te sentirás identificado«? A  nuestro correo ha llegado unas 20 veces como mínimo, intrigados por todo esto, en plandevuelo.cl queríamos saber el origen de este mail y averiguando por ahí dimos con una columna que data de 1993 (Internet aún no era masivo) del destacado periodista fundador de CQC Chile, Felipe Bianchi. La columna se llama Yo también y apareció en el suplemento Zona de contacto del Wiken (El Mercurio).

Nos contactamos con Felipe y nos dijo que sin ningún problema la podíamos subir pero que dejáramos en claro que era de 1993. Entonces, los dejamos con el que creemos, es el origen del mal…

«Yo También»

Por Felipe Bianchi

Yo también iba a misa cuando era chico; yo también quería que Rena le diera un beso a Mampato; yo también junté el álbum «Flora y Fauna»; yo también fumaba Nevada a escondidas; yo también atracaba con mis primas; yo también grité «pega Martin pega»; yo también alucinaba con los goles de Juan Carlos Orellana, el zurdo de Barrancas; yo también veía el Magnetoscopio Musical (y encontraba musho a Rodolfo Roth).

Yo también decía que Sabrina era la más bonita de Los Ángeles de Charlie; yo también veía Sábados Gigantes y encontraba rica a la señorita Aileen y me daba susto el “Dispara usted o disparo yo” y me caía bien Yeruba y llegué a odiar de tanto verlos, a Carlos Alegría, a Sergio Lillo y a Roberto Viking Valdés; yo también juntaba el Barrabases y la Estadio; yo también detestaba a Emilo Antilef, yo también di la Prueba de Aptitud Académica cuando los resultados salían con nombre y apellido; yo también vi “La Mujer 10” en la playa; yo también quería que el Coyote agarrara al imbécil del Correcaminos; yo también fui al Caupolicán para ver “Las Águilas Humanas” y el “Holiday on Ice”; yo también aprendí a decir “nogatongamegalosomanjarchafafrinilofo”.

Yo también iba a tomar té al Hansel y Gretel; yo también compraba ropa en Palta; yo también fui al colegio con  Yellow Boots y con parka de pluma; yo también iba a ver a mis abuelos al centro y al volver a la casa, de noche, alucinaba con los avisos luminosos; yo también tenía teléfono negro; yo también vi Tiburón y Grease en el desaparecido cine Metro; yo también soy hijo de padres separados; yo también quería conocer a Mané Ponce y al Lulo Socías y al conejo Roselli y al Loco Araya; yo también era de un tiempo en que los papás tenían  Renoleta, Citrola o Fiat 600.

Yo también jugaba en los pool que están al lado del teatro Las Condes y tomaba cerveza en el Quick Lunch y comía papas en el Pumper; yo también fui a fiestas donde no apagaban nunca la luz y las mujeres se sentaban a un lado y los hombres al otro y los papás andaban por ahí ayudando y la torta no era siempre de mil hojas y todavía no había bebidas de litro (“familiar” se llamaban entonces); yo también alcancé a tener soldaditos de plomo y los guardaba en una caja Calpany verde; yo también veía Plaza Sésamo y Sombras Tenebrosas.

Yo también me acuerdo de cuando la leche venía en botella de vidrio; yo también fui a pasear al Metro cuando iba de San Pablo a Moneda; yo también jugaba monitos; yo también fui al norte para el viaje de estudios (e hice todo lo que no tenía que haber hecho); yo también iba al estadio cuando las barras no eran como las de ahora y se aplaudía a los rivales si eran buenos; yo también me cortaba el pelo en las Torres de Tajamar para leer el Playboy tranquilo; yo también tuve clases de guitarra y tampoco aprendía a tocar; yo también me comía el milo, el Cerelac y la Leche Nido a cucharadas; yo también era amigo de los carabineros, hasta que ya grande uno me persiguió y me pegó por andar gritando cosas.

Yo también tenía raqueta de tenis de madera; yo también usaba Levi’s de cotelé celeste y camisas de franela; yo también “caí” con los Seamonkies; yo también iba a la FISA y hacía cola en el stand de Estados Unidos; yo también comía “Dulcito pez” y “Flavoritos” y “Mix Soda”; yo también pedía scriptos y chocolate blanco y chicles Bazooka cuando alguien iba a Argentina; yo también pagué escolar cuando costaba cinco pesos; yo también comí ave palta y café helado en el “Paula” ; yo también me quedaba jugando tiro al arco después de clases.

Yo también iba a los flipper cuando eran fáciles de entender y no tenían luces ni hacían ruidos y había que echar la bolita por donde estaba prendida la luz roja del “special” para sacar juego que hacía ¡tac!; yo también tenía bolsón de cuero café y lápices grafito negros a los que uno les raspaba una parte para escribir su nombre, pero igual no más se los robaban; yo también jugaba fútbol en la calle y conocía a mis vecinos; yo también tenía una Mini Cic; yo también me compré un Pong; yo también comía cochayuyo y acelga y coliflor en esos tiempos en que los niños teníamos que comer lo que nos daban y no era como ahora, cuando todos los cabros están mal enseñados.

18 de Junio de 1993

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