Hadas, princesas, brujas, blancos corceles y una serie de otros personajes son parte del maravilloso mundo del cuento, que desde siempre ha encantado a los niños del mundo, invitándolos a la fantasía de la mano del cuento y la literatura.

Este es justamente el objetivo del proyecto Mis Siete  Cuentos Favoritos, realizado por la escritora María Angélica Prat y que contó con fondos del Programa Lee Chile Lee, del Plan Nacional de Fomento Lector 2011 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

La iniciativa incluyó el trabajo de escritoras locales con niñas de la Corporación de Beneficencia María Ayuda y el Centro Codit Fam de la Asociación Cristiana de Jóvenes, quienes las incentivaron a la creación de sus propios cuentos y poemas, labor que permitió a un sector vulnerable de la sociedad el poder tener un real y sostenido acercamiento a los libros, pero desde un punto de vista protagónico.

Con ocasión del cierre del proyecto, de tres meses de duración, la escritora María Angélica Prat agradeció a todos quienes hicieron posible la iniciativa y valoró especialmente la participación de las menores en el proyecto, leyendo varios cuentos realizados por ellas.

VALOR

Por su parte, el director del Codit Fam, Héctor Contreras agradeció el trabajo y apoyos de quienes trabajaron para desarrollar la idea y destacó el valor de la realización de este tipo de programas.

En tanto, la directora regional de Cultura, Laura Díaz Vidiella, destacó la idea más allá de la calidad formal de la misma. “Es parte de seis iniciativas ganadoras del Fondo de Fomento Lector a nivel nacional y si ganaron es por su calidad, pero además de esta parte formal, lo que hizo María Angélica con las niñas de María Ayuda y el Codit Fam es valorizarlas, pues no sólo crean un cuento, sino que al terminarlos ella hace una celebración, las motiva y les da un lugar de privilegio dentro de sus publicaciones, las insta a leer y realiza al mismo tiempo una obra maravillosa que como gobierno no podemos dejar de apoyar. Este proyecto tuvo un financiamiento 1 millón, recursos que fueron todos para materiales y María Angélica no percibió honorarios por su labor y eso nos habla de su calidad como persona”.

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