Pablo Neruda es mundialmente conocido por ser un prolífico poeta de entrañables letras. Sin embargo, más allá de su legado literario, se encuentra una impresionante herencia arquitectónica conformada por las tres propiedades emblemáticas del escritor chileno.

La Sebastiana

Se localiza en la ciudad de Valparaíso y fue construida por el español Sebastián Collado. Esta joya arquitectónica fue uno de los lugares más amados por el afamado Neruda. De hecho, él mismo la describía como una casa colgada del firmamento, del aire y de la claridad. Ya que la construcción contaba con cuatro pisos inconclusos y muchas ventanas.

En 1991 fue restaurada, decorada y adaptada al característico estilo recargado que tanto le gustaba al literato y declarada como Museo Nacional.

Isla Negra

Esta estructura playera localizada en el Quisco, tardó siete años en ser reconstruida de acuerdo a los gustos del poeta, quién soñaba con transformarla en una especie de barco. Convirtiéndose así, en la pieza inmobiliaria más íntima del santiaguino.

La decoración interior es el atractivo mayor de la casa. Los pisos de madera, grandes ventanales, ostras por doquier y un gran número de objetos de colección como pequeñas réplicas de veleros, embarcaciones en botellas y máscaras africanas, hacen de «Isla Negra» una parada obligatoria dentro de tu ruta turística por Chile.

La Chascona

Con vista a la cordillera, en medio del barrio Bellavista, se encuentra «La Chascona«. Nombrada de esta manera en referencia al despeinado cabello de su amante por aquel entonces, Matilde.

La construcción de dicha propiedad fue guiada por la vena artística de Neruda más que por el ingenio del arquitecto Germán Rodríguez. El galardonado escritor dividió los tres pisos de forma discontinua, además, todos los elementos decorativos fueron escogidos por él mismo. Entre ellos destacan los ojos de buey, las botellas y las vajillas grabadas con mensajes graciosos.

Fuente: habitissimo

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